El juego de las fichas. ¿Y si el dinero no fuera un problema?
¿A qué te dedicarías si el dinero dejara de ser una necesidad para ti desde mañana?
Durante los últimos días hice esta pregunta a amigos, familiares y personas cercanas.
Las respuestas fueron de todo tipo.
Algunos me dijeron que se irían a vivir al campo. Otros viajarían por el mundo. Algunos abrirían una ONG. Otros escribirían libros, pintarían, cocinarían o simplemente pasarían más tiempo con su familia.
Pero detrás de todas las respuestas encontré algo en común:
La mayoría de las personas no haría exactamente lo que hace hoy.
Y eso me llevó a una reflexión.
Hace algún tiempo leí un fragmento del escritor peruano Jaime Bayly. Él hablaba de algo que llamaba "el juego de las fichas".
La idea es simple.
La vida es un juego.
Y las fichas son el dinero.
No porque el dinero sea lo más importante, sino porque las fichas te permiten jugar con más libertad.
Mientras menos fichas tienes, menos opciones tienes.
Mientras más fichas acumulas, más capacidad tienes para decidir cómo quieres vivir.
La mayoría de las personas interpreta mal esta idea.
Creen que el objetivo es tener más fichas que los demás.
Yo tengo la idea de que el verdadero objetivo es otro:
Tener suficientes fichas para hacer lo que se te de la gana.
Porque al final nadie sueña con tener dinero por tener dinero.
Lo que realmente quiere es la libertad que ese dinero le permite comprar.
Piensa en alguien que ama escribir.
Puede escribir sin dinero.
Pero es muy diferente escribir porque quiere hacerlo, que escribir porque necesita pagar el alquiler.
Cuando la presión económica aparece, muchas veces terminas escribiendo sobre temas que no te interesan, aceptando proyectos que no disfrutas o persiguiendo tendencias que no representan lo que realmente quieres crear.
Las fichas no compran talento.
Pero sí compran tiempo, tranquilidad y libertad.
Y eso cambia completamente el juego.
En mi caso lo veo muy claro.
El año pasado me dio por convertirme en youtuber de viajes, escritor y critico gastronómico.
Grabé videos, viajé, experimenté, probé muchas variedades de platos de diferentes países.
¿Gané dinero con eso?
No.
¿Podría ganar dinero algún día?
Tal vez.
Pero ese nunca fue el punto.

Lo importante es que disfruté la experiencia.
Porque cuando haces algo únicamente por dinero, el resultado se vuelve una obligación.
Cuando haces algo porque realmente te gusta, el dinero pasa a ser una consecuencia posible, no la razón principal.
Y creo que ahí está una de las mayores ventajas de tener fichas.
Te permiten explorar intereses, aprender cosas nuevas y vivir experiencias sin la presión de que todo tenga que ser rentable desde el primer día.

Y ahí entendí algo que me habría gustado comprender mucho antes.
Muchas personas intentan empezar por el final.
Quieren dedicarse inmediatamente a lo que aman.
Quieren saltarse la parte difícil.
Quieren la libertad sin antes construirla.
Pero la realidad es que, para la mayoría de nosotros, primero tenemos que hacer las fichas.
Después viene la libertad.
No estoy diciendo que debas abandonar tus sueños para perseguir dinero.
Estoy diciendo que debes entender qué papel juega el dinero en tu vida.
El dinero no es el destino.
Es el vehículo.
Las fichas no son el premio.
Son el permiso.
Por eso la pregunta importante no es cuánto dinero quieres ganar.
La pregunta importante es:
¿Para qué quieres las fichas?
Porque la respuesta a esa pregunta probablemente define mucho mejor tu verdadera meta que cualquier número en una cuenta bancaria.
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Cada semana comparto reflexiones, aprendizajes y errores que voy acumulando en este juego..
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